“Por favor, permitidme que me presente:
soy un hombre poderoso y distinguido.
Ando rondando desde hace mucho, mucho tiempo.
He robado a más de un hombre el alma y la fe...”
Simpatía por el bar, por el garito, por la música en directo, por el rock.
En todas las ciudades tendría que haber un lugar con estos requisitos mínimos:
Buena música y buena compañía; a partir de ahí, cualquier cosa puede suceder...
Aquí, en Benidorm –para los iniciados “Skombro City Death”– lo hay desde hace casi 20 años (en noviembre 2004 será cuando más de uno y de una practique el emocionante deporte del inmolarse a lo bonzo con el fuego de sus 20 velas de cuero y riffs guitarreros), cuando el rock y el pelo largo todavía no recibía premios Grammy ni premios Puaj!.
Dicen que cuando el tiempo se congela no hay nostalgia posible.
Es cierto, parece que fue ayer, bueno, parece que fue apenas hace dos días...
“Interrogaba al retrato, le acusaba, le acariciaba, le adoraba; llamándole madre, amada, prostituta y perdida, Abraxas...”
Principios de 1984 . Alex y Pepe van caminando por una calle de Benidorm; acababan de montar un bar (“Comodín”) pero apenas lo habían tenido abierto una semana, el tiempo justo para que el tipo que les había alquilado el local les “tirase” por la fauna de chupas de cuero y pelos largos que lo empezaban a frecuentar.
Pues eso, que iban caminando hasta que se toparon con un viejo conocido al que les contaron, entre risas por la anécdota (divina inconsciencia juvenil), la película que les había sucedido.
- “¿buscáis otro local?” les preguntó.
- “sí!”, contestaron.
- “¿sí?, pues venid conmigo...”
Se encaminan por esa calle, Tomás Ortuño, y se introducen en una de sus transversales, la denominada Naranjos. Y allí, aún tan solo con el armazón de ladrillos y vigas les ofrece “pillar”ese local desnudo pero que meses después, más concretamente el primer viernes de noviembre del 84, se llamaría “Abraxas”.
Rock de toda la vida perfilado por la simpatía por el heavy le convierten en un oasis y una referencia para todos los seguidores de esta filosofía musical y callejera de toda la provincia alicantina, llegando asimismo hasta el bar los adictos de otras zonas del país, siempre bien acogidos y recompensado todo ello con la mejor información: pasar la voz, el boca a boca. Actuaciones en directo y organización de autobuses para desplazarse la peña para ver estrellas internacionales comienzan a crear sus señas de identidad pero, sobre todo, el placer de tomar una birra junto a Janis Joplin, Deep Purple o Iron Maiden.
Verano 1988 . Muerte o Gloria. Doble o Nada. Me Voy o Me Quedo. Eternas Disyuntivas. Elegir. Encrucijada de Caminos. Y al final lo hacen: se tiran la manta y 200.000 kilos de vinilo a la cabeza y en agosto del 88 el “Abraxas” se traslada a otro local en la calle Londres, zona del Rincón de Loix, allá en las colinas de la Costa Este de Benidorm, donde se encuentra en la actualidad.
Septiembre 1989 . El día 3 de ese mes y de ese año Alex decide abandonar la vida del rock'n'roll y deja el bar, quedando Pepe al frente de la aventura. La cosa no es nada fácil, un buen mazazo que le hace plantearse el seguir o no seguir. Pero la autopista rock es larga y en el vehículo del “Abraxas” se incorpora otro piloto dispuesto a llegar hasta el final (su pacto de sangre lo llevaría a cabo oficialmente el 6 de diciembre de 1989)
A partir de ese momento Pepe y Pere comienzan a manejar al unísono el volante de seda y metal... y la peña no se lo piensa dos veces y pilla el ticket para ese viaje autoelegido, individual y sónico.
Los incondicionales van creciendo en número y la familia se hace cada vez más compacta y entre esos testigos de primera fila se encuentra Pere siempre dispuesto a lo que sea por el rock, por el heavy, por el “Abraxas”
Con capacidad para 150 personas y un escenario ideal para la música “ultimate live”, los que vivimos en esta ciudad tenemos la suerte de que nunca nos moriremos de asco, mientras el cuerpo y el espíritu aguante:
Tenemos un bar rock, con buena música, buena compañía y “emociones en directo”
Con todo lo que ello puede dar de sí... ¿sabes a qué me refiero?
“Me alegro de encontrarte
espero que adivines mi nombre;
en realidad, lo que te despista
es la clase de juego que me traigo”
2004 . Dibujamos un imaginario puente sideral que nos conduce desde entonces hasta el presente. Hasta este momento miles de historias, con sus altibajos, con sus transiciones, con sus glorias... cuántos nombres y recuerdos fusionados en una décima de segundo, qué noches, qué salidas de sol y qué ocasos, con la música siempre presente (la más fiel y única compañera), germinando una escena musical amplia en sus ritmos y propuestas, aunando experiencias, enriqueciendo una realidad que nace de la ficción, ¿o es lo contrario? En fin, abreviando, palabras que en el fondo apenas logran transmitir ni acercarse a sublimes momentos “aquí te pillo, aquí te mato” proporcionados en vivo y en directo por Major Blues, No/Fx, Killium, Sex Museum, Sociedad Alcohólika, Huevos Rancheros, Manolo KabezaBolo, El Hombre Burbuja, Wonderboys, Paul Collins, Oriol Tramvia, The Hangmen, Obús, lunes de jazz con el grupo residente Jesús Martínez Quartet , Burning, Sr. No, Gaza Strippers, Jalea Real, The Lords of The New Church, 69 Revoluciones, Vice & Vanity, Adam West, Peter Case, Rubber City Rebels, 4 Teen Killers... y bandas locales (Eider, Carro Loco, Kaox, Agobio Badorio, Enterradores, Willy Burret & The Plis-Plays, Skela Mortuoria, Kancerberos, THC, Beach Bastardos –Huesos de Gato Negro–, Mad Murdocks, Las Divinas, No Sé De Ké Band, Bastardos, Motocross; a punto de debutar entre las brasas de la tarima del “Abraxas”: Paella Makers, Testigos de Jim Bean, Lázaro y los Mankos) y espontáneos (Los Tres Magníficos)... y el placer de tirarle, sin querer, por la propia inoperancia equilibrista de uno mismo, el vaso a algún compañero de barra y resultar ser algún músico que minutos antes o minutos después ha estado sakudiendo electricidad encima del escenario. Eso no tiene precio...
Como tampoco lo tiene el compartir esos y otros instantes –en el momento que pongamos el punto final a esta historia que ahora estás leyendo, nos piramos pitando hacia allá, ya tenemos necesidad de “Abraxas”– con los dj's Slow, Paquito Drummer, Malete, Lucas Bastardo, con las dueñas de la barra y de nuestros corazones (Lola, Lourdes, Pepi), con la maquinaria tecnológica conducida por Juan Super y Alfonso Motor, y, por supuesto, con Pepe y Pere..
Nunca en tan pocos metros cuadrados ha habido una proporción tan enorme de estrellas con luz propia, desde el primero hasta el último que entra o sale por sus puertas incrustadas allá en las colinas de la Costa Este del Skombro.
Lo dice un gentil servidor de la música y su propio firmamento terrenal, maldito y glorioso al unísono, un estrellado a fin de cuentas que sigue agonizando, bailando y desbarrando en el “Abraxas”.
Hey, Johnny! lo mejor siempre nos está esperando a la vuelta de la esquina...
Una meta personal y egoísta: la noche de Halloween'04... 20 años atrapados en el jodido y re-jodido rock'n roll. Larga vida al rock!
Lou (LAMF) |